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Serie animada de John Carter reclama al fracaso cinematográfico

John Carter tendrá una segunda oportunidad como serie animada dirigida por Mark Andrews. Descubre cómo el proyecto intenta redimirse del mayor fracaso de taquil...

Serie animada de John Carter reclama al fracaso cinematográfico
Imagen: xataka.com. Uso informativo; los derechos pertenecen a su titular.

John Carter: del desastre cinematográfico a una nueva apuesta animada

En 2012, Disney intentó conquistar el cine de ciencia ficción con John Carter, un proyecto que terminó convirtiéndose en uno de los mayores fracasos de taquilla jamás registrados. Ahora, más de catorce años después, la serie animada de John Carter representa una nueva oportunidad para que la iconografía creada por Edgar Rice Burroughs encuentre su verdadero lugar en la pantalla, aunque esta vez bajo un enfoque radicalmente distinto.

El proyecto original tuvo todo lo necesario para ser un éxito espectacular. La obra literaria de Burroughs, que inspiró directamente a grandes franquicias como Star Wars, Dune y Avatar, disponía de once novelas ampliamente aclamadas. Sin embargo, cuando Disney lanzó la película de acción real dirigida por Andrew Stanton en 2012, el resultado fue catastrófico desde el punto de vista comercial. La serie animada de John Carter busca subsanar los errores del pasado adoptando una estrategia completamente nueva.

Análisis del colapso financiero de 2012

El desastre de John Carter constituye un caso de estudio en los anales de Hollywood. La producción contó con un presupuesto extraordinariamente elevado, aproximadamente 300 millones de dólares, al que se sumaron otros 100 millones destinados a campañas de marketing. Esta inversión monumental requería una recaudación en taquilla que superara significativamente los 400 millones de dólares para siquiera comenzar a recuperar la inversión.

Sin embargo, el largometraje recaudó únicamente 284 millones de dólares en todo el mundo, dejando a la compañía de Mickey Mouse con pérdidas de aproximadamente 200 millones de dólares, lo que la convierte en el mayor fracaso financiero de la historia del cine, según consta en el Libro Guinness de los Récords. Esta cifra alcanza los 180 millones de euros, una cantidad tan significativa que prácticamente ningún estudio cinematográfico podría absorber sin graves consecuencias.

Las causas del fracaso: experiencia insuficiente y decisiones comerciales cuestionables

Andrew Stanton, director responsable de la película original, era conocido por su brillantez en la dirección de animación, habiendo realizado obras maestras como Buscando a Nemo y WALL-E. No obstante, carecía de experiencia previa dirigiendo películas de acción real, un género que requiere conocimientos fundamentalmente diferentes en cuanto a manejo de actores, diseño de efectos visuales en vivo y logística de rodaje.

Otro factor determinante fue la decisión comercial de Disney de eliminar la palabra Marte del título original, renombrando la película simplemente como John Carter. Esta elección estratégica se debía a que Disney había sufrido un desastre previo con Mars Needs Moms, lo que los llevó a evitar cualquier referencia planetaria. Sin embargo, esta modificación contribuyó a la confusión del público sobre el género y la naturaleza de la producción, especialmente considerando que los tráileres promocionales también carecían de claridad visual y narrativa.

Nuevo enfoque: animación como solución creativa

La serie animada de John Carter, bajo el título oficial John Carter, Warlord of Mars, representa un cambio estratégico fundamental. En lugar de intentar nuevamente una película de acción real de gran presupuesto, los productores han optado por desarrollar una serie de televisión que aprovecha las ventajas técnicas y narrativas de la animación contemporánea.

Mark Andrews, ganador del Óscar por su trabajo en Brave (Indomable) junto a Brenda Chapman, ha sido designado como director principal y co-showrunner del proyecto. Andrews no es ajeno al universo de John Carter, ya que fue uno de los guionistas de la película de Disney de 2012, lo que le proporciona una comprensión profunda de los desafíos enfrentados anteriormente y las oportunidades presentes en esta nueva iteración.

El equipo creativo detrás de la nueva serie

Junto a Mark Andrews, Michael Kogge ejercerá como guionista principal y co-showrunner. Kogge es ampliamente reconocido por su trabajo en el universo narrativo de Star Wars, lo que garantiza una experiencia considerable en la construcción de mundos de ciencia ficción complejos y expansivos. Esta combinación de talento creativo promete un proyecto coherente desde el punto de vista narrativo.

Andrews ha expresado su entusiasmo personal por el proyecto, destacando que el universo de John Carter lo ha cautivado desde la infancia, particularmente por su fusión única de ciencia ficción y elementos fantásticos. Según sus declaraciones, la animación representa el medio ideal para capturar la escala épica de las novelas de Burroughs: la animación es el medio perfecto para dar vida al mundo de Burroughs, ha afirmado, justificando por qué esta nueva aproximación podría lograr lo que la película de acción real no consiguió.

Independencia narrativa y fidelidad a la obra original

La serie animada de John Carter no funcionará como una secuela o continuación del filme de 2012, sino que se basará directamente en las novelas originales de Edgar Rice Burroughs. Esta decisión garantiza una reescritura independiente de la historia, liberada de las limitaciones y errores del proyecto anterior.

Hasta el momento, los productores no han revelado información sobre el elenco de doblaje, la dirección de arte, el estilo visual específico que adoptará la serie, ni la plataforma de distribución donde se transmitirá. Tampoco existe una fecha de estreno confirmada, lo que sugiere que el proyecto aún se encuentra en fases tempranas de desarrollo creativo y preproducción.

Perspectivas futuras para el universo de Burroughs

Este nuevo proyecto representa más que un simple intento de redención comercial. Constituye un reconocimiento de que ciertos universos narrativos requieren formatos específicos para manifestar su verdadero potencial. Mientras que la acción real no logró capturar la grandiosidad de las novelas de Burroughs, las tecnologías de animación moderna ofrecen herramientas sin precedentes para visualizar mundos alienígenas complejos, criaturas fantásticas y paisajes épicos sin las restricciones presupuestarias que asfixiaron al proyecto cinematográfico.

La apuesta de Edgar Rice Burroughs, Inc., la empresa responsable de gestionar los derechos de autor del creador de Tarzán, refleja una confianza renovada en el potencial narrativo de estas historias clásicas cuando se abordan con el enfoque y el equipo creativo adecuados. La serie animada de John Carter podría demostrar que los fracasos pasados no son definitivos, sino oportunidades para explorar nuevas direcciones artísticas y comerciales en la industria del entretenimiento audiovisual.

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